| Trinxeraires de Andorra gana la X-trem Challenge de Francia |
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Albert Cabanes y Ramon Pujol ganan la ya mítica y dura prueba francesa.
Elías Juárez | 4x4DIGITAL | 28.04.2011
© Elías Juárez >fuente 4x4DIGITAL
La dura prueba alpina celebrada en tierras francesas cumplió un año más con las expectativas y exigió una gran tenacidad y una entrega constante a todos los participantes, tal y como puede verse en nuestra galería fotográfica. Los andorranos Ramón Pujol y Albert Cabanes demostraron su calidad y fueron los flamantes vencedores de esta sexta edición al volante de su extraordinario Jeep.
Desde hace seis años tiene lugar una de las competiciones de trial extremo más prestigiosas de Francia, la X-Trem Challenge Aventure. En las montañas de la región de Hautes-Alpes, junto al diminuto municipio de Montmorin, un buen número de adeptos a la competición offroad se reúnen cada Semana Santa para disfrutar del todoterreno en plena naturaleza. Y es que uno de los aspectos más valorados de la prueba lo encontramos en la extraordinaria belleza del entorno donde se celebra la prueba. Con las montañas como telón de fondo y entre los frondosos bosques, la práctica totalidad de las zonas que se disputan son totalmente naturales. La sexta edición de la prueba, celebrada del 21 al 24 de abril, acogió a dieciocho participantes. Con una mayoría autóctona, también acudieron competidores procedentes de Andorra y de Inglaterra. Todo comenzó a rodar durante la jornada del jueves, con la llegada de los participantes. Tras superar las verificaciones técnicas y administrativas pertinentes que exige la organización, fue cayendo la noche, pero en la X-Trem Challenge Aventure eso no es sinónimo de que se acaba la actividad. Llegó el momento del primer briefing conjunto, donde se informó a los equipos que debían realizar una prueba de orientación y encontrar unos puntos concretos marcados por la organización entre la multitud de pistas de los alrededores. Es decir, un geocaching nocturno que se prolongó hasta la una y media de la madrugada. Esta prueba sirvió para ir abriendo boca y, en algunos casos, no fue un camino de rosas. El momento de la verdad Una vez superada la primera noche de orientación llegó el momento de que el trial extremo de verdad entrara en escena. Durante los momentos preliminares, con todos los equipos ya preparados para comenzar, se vio una curiosa escena en la que el párroco de la zona bendijo, uno por uno, a todos los participantes. Tras ello, se dio el inicio de la jornada, con un total de veintitrés zonas esperando a que competidores y vehículos comenzaran a demostrar de qué eran capaces. Todas ellas estaban divididas en tres colores según su dificultad; amarillas, rojas y negras. Para hacerse una idea de la dificultad, debe tenerse en cuenta que algunas contaban con dos e incluso con tres horas de tiempo máximo para realizarse. Como era previsible, para evitar posibles roturas prematuras la mayoría de equipos optó por los dos primeros colores, dejando las negras para más adelante. Repartidas a lo largo y ancho de la ladera de una montaña boscosa, las zonas escondían constantes dificultades. Grandes rocas, ascensos y descensos casi verticales, pasos estrechos y vadeos fueron algunas de las exigencias constantes que debieron superar los participantes. En definitiva, todo un alarde de 4x4 extremo en forma de terreno puramente natural donde el uso del cabrestante fue continuo. Sin duda, las zonas más complicadas se hallaron en la parte más elevada de la montaña. Aquel sector fue testigo de diversos vuelcos después de que las leyes físicas se encargaran de marcar los límites. Punto complicado Fue precisamente allí cuando, al intentar superar una imponente pendiente lateral, volcó el vehículo del entrañable Tony Baskill. A pesar de sus casi 74 años, Baskill salió del vehículo por su propio pie sin ningún tipo de daño. Pero poco después, debido a una avería en el diferencial trasero de su Mercedes sufrida en otra zona, el británico se veía obligado a abandonar pese a ser, a priori, uno de los favoritos para la victoria final. Durante este primer día quedó patente la calidad de la pareja andorrana integrada por Ramón Pujol y Albert Cabanes, que fue completando a bordo de su Jeep las distintas zonas con excelentes puntuaciones difíciles de igualar por sus contrincantes. Conocidos por la mayoría de los asistentes debido a su presencia en la Copa TT de Andorra y por su excelente organización de la X-Trem Challenge Andorra, Pujol y Cabanes pronto se convirtieron en la principal referencia de la prueba. Después de concluir el viernes con 5.293 puntos y completar nada menos que dieciocho zonas, ya comenzaron a marcar distancias sobre sus principales perseguidores, los franceses Thomas Rivollet y Morgan Bozon (4.248 puntos) y los ingleses, Paul Church y Cliff Garrod (4.043 puntos). ¡Todos a la zanja! La soleada jornada del sábado comenzó con uno de los momentos más espectaculares de la prueba, ya que todos los vehículos debieron introducirse a la vez en una larga zanja. Teóricamente, cada equipo debía buscar la manera más rápida de salir de ella para poder comenzar las zonas del día. Sin embargo, la realidad fue que la mayoría de los participantes demostraron un gran espíritu de equipo, ayudándose entre sí hasta lograr sacar de la zanja a todos los vehículos. Pujol y Cabanes siguieron a lo suyo, intentando finalizar las cinco zonas que les restaban en el menor tiempo posible para poder comenzar una segunda vuelta y mejorar puntuaciones. A primera hora de la tarde, las nubes que amenazaban durante la mañana dieron paso a la lluvia. Aunque no fue muy intensa, sí consiguió dificultar aún más algunos de los sectores más complicados. De esta manera llegó el barro, elemento tan apreciado para los aficionados que acudieron a disfrutar de la prueba, pero no tanto para los participantes. Por ese motivo, durante la tarde se sucedieron diversas averías que obligaron a abandonar a un buen número de vehículos, dejando en solo nueve los que se mantenían en competición para la última jornada. El día concluyó con un momento muy emotivo, pues los organizadores le prepararon una sorpresa al veterano Tony Baskill, que cumplía 74 años ese mismo día. Durante la cena, se le hizo entrega de un trofeo fabricado a mano con antiguas piezas de vehículos Mercedes. Aunque Baskill ya había abandonado la competición por avería, recogió el trofeo con gran orgullo, pero esperando tener más suerte el próximo año. Solo nueve resistieron Y así se llegó a la última jornada, la del domingo, donde los nueve equipos aún en competición debieron poner toda la carne en el asador para escalar posiciones en la clasificación general. La ambición de la pareja andorrana volvió a quedar patente una vez más pues, con todas las zonas ya completadas y con la victoria casi asegurada, decidieron continuar repitiendo sectores con tal de intentar mejorar puntuaciones. A primera hora de la tarde, una vez acabado el tiempo disponible, la clasificación quedó claramente dominada por Ramón Pujol y Albert Cabanes. A bordo de su espectacular Jeep, dieron muy pocas oportunidades a sus rivales durante toda la prueba. Líderes desde la primera jornada, supieron administrar de manera excelente su ventaja que, además, no dejó de crecer durante los cuatro días de competición. Finalmente, se hicieron con la victoria con nada menos que 12.454 puntos, superando ampliamente a los segundos clasificados, los ingleses Paul Church y Cliff Garrod (9.923 puntos). Estos, al volante de su Range Rover, disputaron otra guerra, la de la segunda plaza del cajón. Aquí sí que hubo igualdad hasta el final, aunque los británicos lograron imponerse por poca distancia a los franceses Rivollet y Bozon (9.595 puntos). Como es habitual en la ceremonia final, además de los galardones a los tres primeros clasificados también se hizo entrega de diversos premios especiales. La copa MacGyver fue para el equipo formado por Mustapha Laanaya y Karim Cordelier. La pareja integrada por Cedric Porcher y Damien Kermorvan recibió el premio al mejor espíritu de equipo, mientras que el dúo británico Baskill-Needham recogió el premio a la amistad. El más curioso fue el que se entregó al Mercedes de François y Florent Latil, pues se llevó la copa Shrek al vehículo más feo. Buena prueba de que el buen humor estuvo presente en la X-Trem Challenge Aventure 2011 hasta el último momento. Más información:
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